lunes, 14 de febrero de 2011

- Eres el hombre perfecto.
- Estás totalmente equivocada. Si hay alguien débil en el mundo, ése soy yo.
- Eso es lo que he dicho. Eres el hombre perfecto.
- ¿Cómo puedes ser tan buena?
- No es que sea buena, es que tú eres lo mejor que me ha pasado en los últimos 21 años.
- No creo que sea yo ése del que estás hablando, no puedo serlo.
- ¿Estás seguro? Ya sé que no eres siempre perfecto. Sé que tienes montones de problemas, defectos, imperfecciones, ¿quién no los tiene? Yo estoy encantada con tus defectos, estoy enamorada de tus imperfecciones, tus imperfecciones para mí son estupendas (...) Sé que la mayoría de las chicas se arrodillan desesperadamente ante la belleza, es lo que ven, lo único que quieren ver pero yo no soy así. No solo veo la belleza. Me enamoro de otras muchas otras cosas. Amo lo que no es perfecto. Así es como soy.

Cualquier tío con dos dedos de frente habría ido tras ella después de haber oído aquello. Él no se movíó. Bueno, fue el tren quien se movió. Y él dejó que lo hiciera.



No hay comentarios: